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¿Tu teléfono te está escuchando?

¿Tu teléfono te está escuchando?

Nosotros estamos seguros de ello, sin embargo, ignoramos hasta qué punto. Lo que si tenemos claro es que en función de las apps que tengamos instaladas, y los ajustes del teléfono, las grandes empresas tecnológicas podrían estar escuchándonos con la intención de recopilar información para poder bombardearnos constantemente con publicidad dirigida.

Es cierto que no necesitan espiarnos mediante el micrófono del teléfono para obtener datos sobre nosotros.

Sitios de terceros como Meta/Facebook, Twitter, etc., ya los tienen, y se los proporcionan a las empresas de marketing.

Y no hace falta estar registrado en ninguna de estas plataformas.

Basta con interactuar con sitios web que implementan botones de redes sociales, qué a su vez insertan cookies de seguimiento en nuestros navegadores.

Por supuesto, si somos usuarios que publicamos compulsivamente en Facebook, Twitter, Instagram, etc., estos datos se los regalamos nosotros mismos de forma consciente.

Es el precio que tenemos que pagar para poder disfrutar de estos servicios «gratuitos».

Google

Si bien es un gran recopilador de datos, el modelo de Google es distinto, y bastante más complicado.

Inserta anuncios de terceros en su motor de búsqueda mediante Google AdWords que sirve para desarrollar y lanzar campañas publicitarias que aparecen en las búsquedas de Google.

También tiene, una plataforma orientada a los propietarios de sitios web llamada AdSense, que les permite ganar dinero colocando anuncios en sus propios portales.

Otros servicios como Google Maps, Google Translate, YouTube, Play Store, Gmail, etc., también son una forma de recopilar información mediante las conductas de búsqueda y consumo que se realizan en estas plataformas.

Eso solo es la punta del iceberg, y haría falta un monográfico para intentar explicar todos los palos que toca esta compañía.

Que hacen con los datos

Una vez que han recopilado cantidades brutales de información a través de nuestros teléfonos móviles, ordenadores, automóviles, televisores, altavoces inteligentes, y cualquier otra cosa que esté conectada a Internet, lo más probable es que no puedan procesarla de manera realista y mucho menos contrastarla de forma manual.

Recopilación de datos personales

Entonces, es la hora de que la inteligencia artificial y los algoritmos (que excepto sus creadores nadie sabe exactamente cómo funcionan) entren en acción para separar el grano de la paja.

Estos algoritmos son capaces de determinar nuestro estado civil, si tenemos trabajo, hijos, mascotas, la marca y modelo de nuestro coche, donde salimos a cenar, nuestras aficiones e intereses, etc.

También pueden adivinar, con un alto porcentaje de acierto, cuál será nuestra próxima compra, incluso antes de que nosotros nos hayamos decidido por carne o verdura.

Hemos pasado de ser ciudadanos, a ser meros portadores de datos, más o menos interesantes, con los que comerciar para ganar dinero.

Pero volvamos a los teléfonos inteligentes.

De manera predeterminada, el micrófono siempre está activado para poder captar el audio de su entorno, esperando una palabra en concreto que pone en marcha algún asistente de voz.

Pero se supone que no escucha ni registra nuestras conversaciones.

Por lo tanto, a no ser que en un momento dado pronunciemos «Hola, Siri», «OK, Google» o «Alexa», en principio, no debemos preocuparnos de que nuestro móvil escuche lo que decimos en el salón de casa.

Estas palabras de activación son necesarias para que el teléfono inteligente comience a grabar.

Por otra parte, las aplicaciones instaladas en el móvil necesitan que les proporcionemos acceso al micrófono para hacer lo mismo.

Y sin estos disparadores, las entradas de voz se procesan solo dentro del dispositivo y teóricamente, no se envían a ningún lado.

Hay quien piensa que los móviles y los televisores inteligentes graban todo lo que se habla a su alrededor, aunque no esté activado ningún asistente de voz, pero no hay evidencias que demuestren que esto sea así.

Por otro lado, aplicaciones como Facebook e Instagram tienen su propio conjunto de disparadores de audio, pero no es fácil definir cuáles son exactamente, ya que estos cazadores de datos, a pesar de contar con un «Centro de transparencia» son bastante opacos.

Para tener más privacidad, siempre podemos desempolvar nuestro viejo Nokia 3310, o sacar del desván la máquina de escribir del abuelo, pero si queremos utilizar estos servicios no hay casi nada que podamos hacer al respecto.

¿Es legal escucharte sin tu conocimiento?

El uso del seguimiento de voz con fines de marketing es legal porque las políticas de privacidad y los acuerdos de usuario final que todos aceptamos y que nadie leemos, lo dejan bien claro.

Si alguien está al otro lado del micrófono, probablemente es porque nosotros se lo hemos consentido.

Y la activación por voz se considera como otra herramienta similar a las cookies del navegador o al seguimiento mediante ubicación geográfica, utilizadas para orientar los anuncios de manera más eficiente.

Por supuesto, los peligros para nuestra privacidad son bastante evidentes, pero quizás para algunos, esto no suponga un motivo de preocupación.

¿A quién le importa si le pedimos a Siri que busque un restaurante cerca de nuestra ubicación?

¿Qué mal hay en preguntarle a Alexa si este fin de semana va a llover en Madrid o Barcelona?

Qué hacer para que tu teléfono deje de escucharte

Sin embargo, para los más celosos de su privacidad hay formas de desactivar las capacidades de escucha de un teléfono inteligente.

Los mismos desarrolladores ofrecen soporte en sus páginas web.

Para evitar que las aplicaciones accedan al micrófono de nuestro teléfono, el primer paso es consultar cuáles de ellas tienen este permiso.

Después basta con denegarles el acceso para que el móvil deje de escucharnos.

Para evitarnos la tarea de ir mirando una por una, lo más práctico es ir a los ajustes de Android, y desde el apartado de «Aplicaciones y notificaciones», entrar en «Permisos de aplicaciones» y, por último, en «Micrófono», donde se mostrarán todas las aplicaciones que tienen permiso para acceder al mismo.

Desde este apartado, también puedes desactivar el interruptor en todas las apps.

Eso último es muy aconsejable, ya que la mayoría de aplicaciones te pedirán permiso para acceder al micrófono cada vez que lo necesiten, de modo que siempre se lo podrás otorgar de nuevo, lo que supone un mejor control.

En el caso de un iPhone, desde iOS 14, ahora aparece un testigo (un punto naranja) en la parte superior derecha de la pantalla avisando de que una aplicación está accediendo al micrófono.

Desde las opciones del teléfono, entrando en el apartado de «Privacidad» y buscando la sección «Micrófono» también se pueden denegar los permisos correspondientes.

Avisos de seguridad

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