Si te conectas de forma habitual al ordenador del trabajo desde tu casa probablemente estés familiarizado con la magia del acceso remoto. Cuando está habilitado cualquier persona autorizada puede acceder a un sistema para abrir documentos, instalar software, etc.
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Acceder a la web profunda (Deep Web) es más fácil de lo que piensas. De hecho, cuando entras en la intranet de tu empresa, ya lo estás haciendo. Muchas publicaciones y otros medios digitales no han hecho un gran trabajo a la hora de diferenciar lo que se considera la web profunda y lo que es la web oscura.
Las omnipresentes (y obsoletas) contraseñas son actualmente la forma más común de demostrar que somos quienes decimos ser cuando se trata de usar servicios en línea. Son necesarias para identificarnos en cuentas de redes sociales, correo electrónico e incluso nuestros propios dispositivos.
Consumir pornografía, es un hábito más común de lo que parece. Por lo tanto, salvo algunos casos patológicos, puede considerarse una actividad «normal». Pero en lugar de preocuparte por posibles lesiones en el túnel carpiano, es posible que desees asegurarte de proteger tu privacidad y seguridad.
Cuestionar a Google por su posición sobre la privacidad es algo bueno, ya que debemos ser muy conscientes de que la mayoría de grandes empresas tecnológicas aprovechan nuestra información como parte de su modelo de negocio.
Dando una vuelta por diferentes blogs sobre seguridad informática, dimos con un artículo que en principio nos pareció clickbait, o una broma por parte de su autor. Pero una vez que pulsamos en el titular nos quedamos sorprendidos.
Por comodidad, muchos usuarios optamos por guardar las contraseñas de los diferentes servicios en nuestro navegador web. Sin embargo, hay quien opina que no ofrecen demasiadas garantías y son objetivos fáciles para los piratas informáticos.


