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peligros de OnlyFans

Padres: ¿Conoceis los peligros de OnlyFans?

OnlyFans es un sitio de suscripción fundado en 2016 por el empresario e inversor tecnológico británico Timothy Stokely que permite a los creadores de contenido monetizar sus publicaciones.Cuenta con más de 30 millones de usuarios registrados y más de 450.000 creadores de contenido.

Muchos influencers de Instagram, Facebook, TikTok, y celebridades que tienen necesidad de dinero extra debido a que sus vías habituales de ingresos (acudir a eventos, platós de televisión, sesiones de fotos, fiestas para promocionar marcas etc.) se han visto mermadas por culpa del coronavirus, han optado por esta plataforma.

OnlyFans es fácil de usar: los creadores cargan su contenido (videos, artículos, fotos etc.) y pueden configurar su página para que sea gratuita o de pago.

En esta última modalidad los seguidores tiene que pagar una tarifa en concepto de suscripción, o realizar pagos puntuales, para obtener acceso al contenido exclusivo.

El coste para poder ver las publicaciones lo elige el creador de contenido, y generalmente una suscripción oscila entre los 44,66 euros y los 46 euros.

También pueden cobrar hasta 4,60 euros por cada mensaje privado y recibir propinas voluntarias.

Por supuesto, OnlyFans se lleva el 20% de todas las tarifas de suscripción y también de los pagos puntuales que realizan los usuarios.

OnlyFans es el hogar de influencers, diseñadores, entrenadores de fitness, escritores, artistas, chefs y profesionales de otras disciplinas que lo utilizan para monetizar sus habilidades ofreciendo contenidos más o menos interesantes.

Pero dado que esta plataforma permite a cualquier impresentable publicar contenido que sería rechazado de forma inmediata en otros sitios de redes sociales como Instagram, Twitter o Facebook, también es ampliamente utilizado por personas que suben videos e imágenes con contenido explícito.

Se puede encontrar porno (tanto amateur como profesional) fotos y videos que muestran desnudos integrales, imágenes para quienes disfrutan con la masturbación, sexo en pareja, y cualquier otra cosa que podamos imaginar.

Todo ello, con la posibilidad de que los usuarios puedan interactuar (previo pago) con los protagonistas mediante mensajes privados.

Peligros para los menores

El deseo de ganar dinero, o de ser famoso, hace que Onlyfans sea muy tentador para los más jóvenes.

Al ver a los influencers adultos sacar provecho de sus fotos y videos subidos de tono, algunos adolescentes deciden hacer lo mismo publicando y vendiendo su propio contenido.

Pero cada vez que publican algo, aunque después se arrepientan y lo borren de su cuenta o perfil, corren el riesgo de perder el control sobre lo que han subido a la plataforma.

Puede quedar registrado en los servidores de la red social, o lo que es peor: cualquiera que lo haya visto puede haber hecho una captura de pantalla para difundirlo por internet en foros u otro tipo de publicaciones.

Esto último puede tener consecuencias nefastas a corto y medio plazo, ya que el material obtenido puede ser utilizado con fines maliciosos como la extorsión, el acoso o incluso vendido en mercados frecuentados por pedófilos.

OnlyFans establece restricciones para los usuarios menores de edad.

De acuerdo con sus términos de servicio, los usuarios deben tener al menos 18 años.

En 2019, implementaron un sistema de verificación de edad para tomar medidas contra el registro de menores.

Los futuros creadores de contenido ahora deben enviar una selfie sosteniendo con la mano un documento con sus datos personales para demostrar que son quienes dicen ser.

Pero siendo realistas, este tipo de controles sirven de poco.

Los jóvenes entran en contacto con las nuevas tecnologías a edades cada vez más tempranas y disponen de mucha información en foros, páginas especializadas, YouTube etc.

Tirando de buscador, con un poco de suerte y paciencia, encontrarán el modo de saltárselos.

Por supuesto, OnlyFans no es el único lugar donde los adolescentes suben fotografías y las venden a extraños.

El documental de la BBC, #Nudes4Sale, investigó el aumento del número de menores de 18 años que venden contenido explícito, no solo en OnlyFans, sino también en Twitter y Snapchat Premium.

Incluso si un adolescente no publica su propio contenido explícito, el peligro podría estar simplemente en el hecho de haberse suscrito a la página de alguno de sus influencers favoritos.

Puede pensar que está desarrollando relaciones reales e incluso íntimas con estas personas a las que sigue, llegando incluso a implicarse emocionalmente.

Pero la realidad es que una gran mayoría de estos personajes hacen esto exclusivamente para obtener ingresos, sin que les importen los sentimientos de sus seguidores ni de donde o como consiguen el dinero.

Y  al no contar con ingresos propios (si no hay dinero no es posible la interacción) esto puede ser contraproducente para el menor.

No me voy a poner a hacer de psicólogo, pero los padres y madres hemos vivido en carne propia las dificultades de los adolescentes para digerir la frustración y el fracaso.

Se ponen intratables cuando no alcanzan lo que pretenden, y el no poder seguir comunicándose con el famoso o famosa de turno puede llevarles a padecer depresión y hasta cuadros de ansiedad.

En función de su nivel de adición, también pueden llegar a utilizar las tarjetas de crédito de los padres para financiarse el acceso a las páginas de sus estrellas favoritas.

El riesgo es mayor si tienen su propio dispositivo ubicado en su habitación, con el que navegan libremente por internet sin supervisión.

Según Internet Matters, las niñas y niños de entre 14 y 15 años de edad tienen el doble de probabilidades de subir imágenes explícitas a este tipo de plataformas.

Y hay que tener en cuenta que a partir de los 14 años nuestros hijos no tienen que pedirnos permiso para acceder a ninguna aplicación o red social.

Pueden hacerlo de manera unilateral y ser usuarios autónomos siempre y cuando su perfil cumpla con la política del sitio.

Por lo tanto, es importante hablar con los hijos e hijas para intentar hacerles comprender de que va esta historia, y también detectar conductas extrañas (hacen compras, reciben regalos, manejan dinero que no les hemos dado o presentan cambios repentinos de humor.)

Si son menores de catorce años, es conveniente establecer controles en los dispositivos para evitar el ingreso a ciertas páginas, y controlar el uso que hacen de las redes sociales.

También es muy importante supervisar regularmente las transacciones hechas con nuestras tarjetas de crédito y debito para ver si hay compras desconocidas y hacer lo mismo con cualquier cuenta a la que el adolescente tenga acceso o use regularmente.

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