Google está ampliando sus políticas de lucha contra el spam para tomar medidas enérgicas contra el «secuestro de botones de retroceso» una práctica engañosa mediante la cual algunos sitios web interfieren con la navegación impidiendo que los usuarios regresen a la página de la que provienen.
El secuestro de botones de retroceso tiene algunas variantes
1 - Al intentar salir de un sitio web mediante el botón de retroceso del navegador, en lugar de volver a Google, Bing, o lo que sea el usuario es redirigido a una página donde se muestran anuncios.
2 - Otras veces pulsar en el botón de retroceso en un sitio web de este tipo no tiene ningún efecto, ya que el navegador parece estar atrapado siempre en la misma página.
3 - Algunos sitios también muestran un anuncio a pantalla completa tan pronto como el usuario intenta abandonar la página mediante el botón de retroceso.
Lamentablemente, estas estrategias son un «fenómeno» demasiado corriente que todos hemos experimentado alguna vez a lo largo de los años.
El mecanismo técnico subyacente no es nada exótico.
Por lo general, se basa en la API de JavaScript history.pushState() que permite agregar silenciosamente entradas en la pila del historial del navegador.
Esto hace que el sitio web pueda interceptar la acción estándar del navegador y redirigirlo hacia cualquier destino de su elección. En el mejor de los casos contenido publicitario.
Pero también puede servir para la distribución de malware o cambiar la configuración de la página de inicio sin el consentimiento del usuario.
Estos comportamientos, tolerados durante mucho tiempo son los que Google ahora pretende penalizar
A partir del 15 de junio de 2026, estas conductas se clasificarán explícitamente como prácticas maliciosas, lo que puede afectar la indexación de estos sitios en los resultados de búsqueda de Google.
Le damos una importancia primordial a la experiencia del usuario.
La desviación del botón de retroceso interrumpe el funcionamiento normal del navegador, influye negativamente en la experiencia de navegación y genera frustración. Los usuarios se sienten manipulados y terminan menos inclinados a visitar sitios desconocidos.
A los propietarios de los portales que utilizan scripts propios u otras técnicas para manipular el comportamiento estándar de los distintos navegadores se les acabará la vaina.
Tendrán que eliminarlos o deshabilitarlos.
Google también alienta a los propietarios de sitios web a revisar las técnicas de implementación de anuncios procedentes de plataformas de publicidad de terceros.
En este sentido eliminar o deshabilitar cualquier elemento capaz de llevar a cabo estas prácticas cuestionables es responsabilidad del propietario de la página, no del proveedor del widget o del script.
Este último punto puede llegar a ser un problema para los editores que monetizan su contenido a través de agencias publicitarias.
Por ejemplo, un widget que estaba perfectamente limpio cuando se instaló puede haber integrado estas técnicas en una actualización posterior, sin habérselo notificado al propietario de la página web.
Conclusión
Es bueno que Google penalice a los sitios que utilizan trucos tan sucios para ganar unos euros. Pero no entendemos por qué han esperado hasta 2026.
En cualquier caso, es una excelente noticia para las personas que navegan por internet mediante el buscador de Google.
Los propietarios de sitios web que han coqueteado con estas infames técnicas que la industria de la publicidad denomina «optimización de compromiso» tienen exactamente dos meses para modificar su código.
De lo contrario, si son detectados por los algoritmos de Google serán penalizados.

