El Gobierno español ha anunciado su intención de hacer ilegal el acceso a las redes sociales para menores de 16 años. Según el presidente del gobierno, es imperativo proteger a los jóvenes de lo que él llama el «salvaje Oeste digital».
Aunque no somos demasiado partidarios de las prohibiciones, estamos de acuerdo.
Dejando de lado la parte técnica, estas plataformas están diseñadas por equipos de ingenieros sociales y psicólogos cuyo objetivo es volverlas adictivas, tanto para los niños como para los adultos.
Características como el desplazamiento infinito, los videos de reproducción automática y los algoritmos de recomendación personalizados están diseñados para enganchar a los usuarios.

Y según dicen los expertos, durante la adolescencia, el cerebro se encuentra en una fase crucial del desarrollo haciendo que los individuos jóvenes sean mucho más susceptibles a los impactos psicológicos de la exposición constante a los algoritmos manipuladores.
Por otro lado, el contenido infame campa a sus anchas:
- La desinformación.
- Comentarios insensibles, xenófobos y homófobos.
- Influencers de dudoso criterio.
- Ciberacoso en todas sus variantes.
- Estereotipos y violencia de género.
- Prácticas de marketing fraudulentas.
- Contenido que promueve los trastornos alimentarios.
El objetivo principal del Gobierno español es hacer más responsables a los operadores de las plataformas, que tendrán que establecer sistemas eficaces para verificar la edad.
Otros Estados de la UE, como Dinamarca, Italia, Francia, y Noruega, también están considerando aplicar restricciones en este sentido.
Algunos ya han implementado ciertas medidas.
Por ejemplo, Grecia, cuenta con una aplicación llamada Kids Wallet que se puede obtener a través del portal gubernamental parco.gov.gr.
Se trata de una aplicación móvil y es utilizada por aquellos que ejercen la patria potestad sobre un menor.
Entre otras cosas, sirve como una herramienta de control parental, con la capacidad de restringir o bloquear el acceso a aplicaciones y servicios en línea.
Pero la intención del gobierno griego es avanzar hacia una regulación más estricta.
España atribuye toda la responsabilidad a las plataformas
A diferencia de Grecia, España no se plantea el uso de una aplicación central.
Quiere que las plataformas asuman la responsabilidad de forma directa.
La verificación de la edad será obligatoria, y Sánchez también ha anunciado más controles por parte de las autoridades judiciales.
La prohibición necesita la aprobación parlamentaria, y en caso de salir adelante, se aplicaría a servicios como X, TikTok e Instagram.
Sin embargo, la pregunta es: ¿cómo verificar la edad sin atentar contra la privacidad?
El despliegue de tecnologías para identificar a las personas plantea problemas sustanciales de privacidad.
Utilizar datos biométricos o documentos de identidad para la verificación de la edad, puede chocar con los marcos existentes del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) diseñados para proteger los datos personales. La gallina de los huevos de oro para las empresas tecnológicas.
Por lo tanto, existe un delicado equilibrio entre la protección de los menores y la defensa de los derechos de privacidad individuales.
Es por ello que las autoridades deberían buscar métodos que preserven la privacidad de las personas.
¿Se implementará una especie de cartera europea de identidad digital?
Por ejemplo, la tecnología criptográfica de conocimiento cero permite a los usuarios compartir de forma segura documentos oficiales desde un teléfono móvil.
Esta tecnología de vanguardia demuestra que la información está disponible y es verdadera, pero sin revelarla, proporcionando un nivel muy alto de protección de datos.
Los próximos meses (o años) serán decisivos para saber si la cosa va en serio, o si se trata de una cortina de humo. También qué tecnologías se utilizarán para intentar proteger a los niños y adolescentes.
En nuestra opinión, la cosa no será sencilla. La carga financiera del desarrollo y mantenimiento de sofisticados sistemas de verificación de la edad podría ser considerable, tanto para las plataformas de redes sociales, como para los gobiernos.
Por otro lado, los menores podrían eludir las salvaguardas mediante el uso de VPN (para mostrar una IP de otro pais), pidiendo prestadas las cuentas a miembros de la familia o proporcionando información personal falsa durante el registro.
¿Evitarán estas medidas la exposición de los menores a la pornografía?
Pensamos que no.
La mayoría de páginas que ofrecen estos contenidos son de libre acceso en internet, donde muchas veces basta con pulsar en un botón para poder entrar.

Ni siquiera obligan a registrarse, y por lo tanto, no realizan ningún tipo de comprobación de la edad. Basta con abrir cualquier navegador web e introducir un término de búsqueda.



