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La IA está matando sitios web (y tal vez algunos lo merecían)

La IA está matando los sitios web (y tal vez algunos se lo merecen)

(Tiempo estimado de lectura: 3 - 5 minutos)

En los últimos años, instrumentos como ChatGPT han revolucionado la forma de buscar información en línea. Antes, las personas utilizaban los navegadores web para buscar contenido en blogs, y noticias en páginas web de distinta temática y contenido.

En este sentido, la  información podía ser contrastada en diferentes fuentes, y a menudo servía para estar bien informado o para tomar decisiones.

Hoy en día  la IA se ha transformado en un oráculo o bola de cristal donde muchas personas buscan información o respuestas a sus dudas sin molestarse en consultar en diferentes sitios.

Esta mutación en el comportamiento del usuario está teniendo enormes consecuencias: los sitios independientes están experimentando una descomposición sin precedentes en su tráfico orgánico.

Y no solo estamos hablando de pequeños blogs como el nuestro. Al fin y al cabo, no insertamos publicidad. Si alguien aterriza aquí por casualidad bien y si no, también.

Pero incluso las páginas web de gran formato que viven de la publicidad o de las reseñas de software, y los periódicos digitales de tirada nacional o internacional están abrumados. Sus ingresos por publicidad han caído a niveles alarmantes.

Sin embargo, la responsabilidad no es únicamente de la IA

Algunos sitios web han ayudado en gran medida a cavar su propia tumba.

En los años inmediatamente anteriores a la llegada masiva de la inteligencia artificial, Internet ha sido invadido por portales dedicados al clickbait,  con un  contenido superficial  junto a estrategias agresivas de SEO para posicionarse en los primeros resultados de búsqueda.

En consecuencia, por el medio silvestre pululan sitios web y blogs, que en vez de ser una fuente de información, tienen como objetivo  monetizarse mediante publicidad estrambótica.

Un ecosistema que estaba destinado al colapso.

Cuando finalmente llego la IA, la elección parecía natural: respuestas directas y puntuales, libres de pancartas y pop-ups, y sobre todo, al menos en teoría, libres de promociones dentro del contenido de los artículos.

Por lo tanto, sin clic, no hay dinero. Ese es el escenario.

Un chatbot es conveniente. Tan cómodo de usar que estamos tentados a dar  todas sus respuestas por buenas, incluso si sabemos que podrían estar equivocadas. 

Algo que también sucede en ciertas comunicaciones entre humanos.

Sobre todo cuando cualquier mierda se convierte en «viral» en redes sociales, y va rebotando de un sitio a otro hasta convertirse en verdad.

Una teoría de la conspiración se está haciendo realidad

La inteligencia Artificial como herramienta de referencia para buscar información ya ha convencido en gran medida a los usuarios.

Es un punto sin retorno.

La Teoría de la Internet muerta, que estaba flotando alrededor de 4Chan a finales de la década de 2010, ha sido considerada durante años como una de las peores conspiranoias que circulaban por la red.

Pero en realidad anticipó lo que está pasando. La IA está matando a quien le da de comer.

Esta tecnología no se alimenta del aire. Lo hace a través de raspadores que se pasean por páginas web, blogs, etc.

Muchos de estos raspadores son tan sofisticados que es muy difícil, o prácticamente imposible detectarlos.

Vienen de visita a través de IP residenciales anónimas: redes proxy que enrutan el tráfico de Internet a través de servidores que actúan de intermediarios.

También ignoran las súplicas de los sitios web para no ser raspados. Se pasan por el forro del algoritmo la configuración de los archivos robots.txt incluidos en el código de las páginas.

Pero la IA no mejora necesariamente la calidad o la originalidad del contenido arañado de internet.

La rápida acumulación de basura generada por la IA es algo parecido al plástico sumergido durante tiempo en el océano que empieza a salir a la superficie.

En consecuencia, la web está cada vez más saturada de copias generadas mediante inteligencia artificial que se vuelven repetitivas.

Es un pez que se muerde la cola.

El problema es realmente grave y las perspectivas no son buenas.

Ya hace tiempo que internet ha sido tomado al asalto por las redes sociales y las grandes corporaciones, y ahora también se está empezando a llenar de contenido generado por inteligencia artificial.

Nosotros no tenemos nada en contra de la inteligencia artificial.

De hecho, pensamos que como herramienta de apoyo puede ser muy útil en algunos campos como por ejemplo la investigación científica o la seguridad informática.

Pero en nuestra humilde opinión el problema es que los modelos de inteligencia artificial están transformando la forma en que pensamos.

Cuando la toma de decisiones se delega sistemáticamente en máquinas que simulan competencia sin poseerla, se desencadena un proceso de atrofia relacionado con el conocimiento y la forma en que se adquiere.

Puede parecer distópico, pero a este paso los humanos perderemos la capacidad de interpretar, evaluar y contextualizar la información, y por lo tanto, el pensamiento crítico.