Este es uno de los debates de larga duración en el ecosistema de Linux que probablemente hayas escuchado mil veces. Los puristas argumentan que el nombre importa porque el uso de GNU/Linux evita atribuir todo el sistema únicamente al kernel.
Este punto de vista es fomentado por la Free Software Foundation, de la cual Richard Stallman fue fundador (junto a otros colaboradores) y presidente antes de abandonar el cargo en 2019 por un tema que no viene al caso.
Estos son los hechos
Estrictamente hablando, Linux hace referencia solo al núcleo escrito por Linus Torvalds. Nada más.
No se trata de un sistema operativo completo.
Básicamente, es un kernel de código abierto desarrollado por este señor en 1991.
Es el componente central que gestiona los recursos del sistema operativo, como la memoria, la CPU y los dispositivos de entrada y salida.
Es necesario para que los programas y aplicaciones del sistema operativo puedan ejecutarse en una variedad de plataformas diferentes.
Incluso el movimiento del ratón y cada pulsación del teclado dependen de él.
La forma más fácil de determinar el kernel que está ejecutando una distribución de Linux es usando este comando.
cat /proc/version_signature
Pero el kernel de Linux es solo una pieza de software. Sin las herramientas adecuadas no tendría casi ninguna utilidad práctica.
Y la mayoría de estas herramientas, como por ejemplo compiladores, shells, bibliotecas del sistema y muchas otras utilidades, fueron desarrolladas por el Proyecto GNU y, junto con el kernel de Linux, lograron crear un sistema operativo funcional.
Es por ello que muchos entusiastas del software libre no quieren que la gente olvide la contribución del proyecto GNU a los sistemas operativos basados en Linux.
Por lo tanto, a menudo publican este texto largo (conocido como GNU/Linux) en foros y comunidades.
Sin embargo, hay situaciones en las que utilizar el término GNU/Linux no es del todo ortodoxo
Si alguien quisiera, no le sería demasiado difícil lanzar una distribución de Linux con muy pocas aplicaciones de GNU.
Por ejemplo, Alpine Linux no se puede llamar con propiedad GNU/Linux porque depende en gran medida de BusyBox en lugar de GNU Coreutils.
En otro contexto, la mayoría de los servidores web, plataformas en la nube y servicios en línea ejecutan Linux, no necesariamente junto a aplicaciones de GNU.
Compañías como Amazon, Google, Meta y Microsoft también dependen en gran medida de Linux en sus centros de datos, pero no adoptan ninguna política para incluir únicamente software libre respaldado por la Free Software Foundation.
Por su parte, Android depende del kernel de Linux para los servicios principales del sistema, como la seguridad, la gestión de memoria, la gestión de procesos o la pila de red, pero sin herramientas GNU (se basa en Bionic, Toybox, etc.)
¿Conlusión?
El término Linux es ampliamente aceptado en todo el mundo como el nombre del sistema operativo construido alrededor del kernel de Linux.
Pero esto no disminuye ni desmerece el importante papel del Proyecto GNU. Sus contribuciones han sido y continúan siendo muy importantes.
Tanto para los usuarios como para los desarrolladores.
Por lo tanto, siempre habrá gente dispuesta a argumentar que GNU/Linux es la denominación correcta.
A nosotros nos parece muy bien. Pensamos que se trata de un debate absurdo y a veces hasta ridículo.
Pero entendemos que llamarlo Linux «a secas» no es una falta de honestidad histórica.
Simplemente es un nombre más fácil de recordar y de pronunciar.
En nuestra opinión, no importa qué término se utilice; la clave es comprender la composición del sistema operativo que, salvo algunas excepciones, es el fruto de la colaboración entre dos grandes proyectos.


